Ciclo de vida de la planta de cannabis
Un viaje a través del cautivador ciclo vital de la planta de cannabis.
Desde sus humildes comienzos como semilla hasta los exuberantes y resinosos cogollos, cada etapa encierra secretos de crecimiento, potencia y cultivo.
Tanto si eres un cultivador novato como un experimentado entusiasta, comprender estas etapas te capacitará para cultivar cosechas de cannabis prósperas.
1. Germinación:
La germinación es la primera etapa, en la que una semilla de cannabis cobra vida.
Comienza cuando la semilla absorbe agua, lo que desencadena procesos enzimáticos que descomponen los nutrientes almacenados.
Surge una raíz pivotante y la plántula empuja a través de la superficie del suelo.
La germinación es como el nacimiento de la planta.
Para ayudarla a brotar, remoja las semillas en agua durante unas 24 horas, y luego plántalas a medio centímetro de profundidad.
Mantenlas calientes y húmedas, y normalmente aparecerá un brote en una semana.
Ten cuidado al trasladar las plántulas a la tierra: ¡su raíz pivotante es delicada!
2.
Seedling Stage:
Durante esta etapa, la planta joven desarrolla sus conjuntos iniciales de hojas, llamados cotiledones.
Depende de la energía almacenada en la semilla para crecer.
Una iluminación adecuada, la humedad y un riego suave son cruciales para evitar el riego excesivo o el estrés de la planta.
Estas crías son frágiles.
Mantén la tierra húmeda pero no empapada.
Usa una brisa suave para fortalecer sus tallos.
Las luces LED funcionan muy bien – cuélgalas unos centímetros por encima para evitar que se estiren.
No te precipites con los nutrientes: estas pequeñas aún se están dando un festín con sus tallos semilleros.
3. Etapa vegetativa:
La fase vegetativa se caracteriza por un crecimiento rápido.
La planta produce más hojas, tallos y ramas.
Se centra en construir una estructura fuerte.
Proporcionar luz y nutrientes adecuados y mantener un ciclo de luz-oscuridad de 18/6 a 24/0 favorece un crecimiento sano.
Aquí es donde tu bebé se convierte en una planta de verdad.
Utiliza luces LED o HPS de espectro completo.
Dales nutrientes ricos en nitrógeno para potenciar el crecimiento de las hojas.
Empieza a entrenarlas para mejorar la uniformidad de la canopia.
Vigila la altura: ¡pueden estirarse!
4. Etapa de prefloración:
En la fase de prefloración, el sexo de la planta se hace evidente.
Los machos desarrollan sacos de polen, mientras que las hembras forman pistilos.
Es un momento crucial para que los cultivadores identifiquen y eliminen las plantas macho para evitar la polinización de las hembras.
Es como la pubertad de las plantas.
Observa esos signos reveladores: pequeñas «bolas» para los machos y pelos blancos para las hembras.
Elimina los machos para evitar la polinización.
Las niñas necesitan ahora más P-K (fósforo y potasio), es como su regalo especial.
5. Fase de floración:
La fase de floración es cuando la planta produce capullos.
Las plantas femeninas desarrollan pistilos que atrapan el polen de las plantas masculinas, formando semillas.
Los cogollos desarrollan tricomas, que contienen cannabinoides y terpenos.
Los ciclos de luz cambian a 12 horas de oscuridad para favorecer la floración.
¡Es hora de lucir esos cogollos!
Utiliza nutrientes específicos para la floración y cambia las luces a 12/12 para las niñas.
Mantén la temperatura y la humedad: una temperatura demasiado alta puede pudrir los cogollos.
Vigila los tricomas: son como la joya de tu planta, y los quieres brillantes.
6. Fase de maduración:
Durante esta fase, los cogollos maduran y se llenan.
Los tricomas se vuelven turbios, lo que indica el mayor contenido de cannabinoides.
En este punto, los cultivadores deben vigilar de cerca los tricomas para decidir el momento óptimo de la cosecha.
¡La hinchazón final!
Enjuaga con agua corriente para eliminar el exceso de nutrientes.
Los tricomas se volverán turbios – espera al ámbar para un subidón más relajante.
Sé paciente: es como esperar el aguacate perfecto.
7. Recolección:
La cosecha consiste en cortar las plantas y recortar las hojas sobrantes.
El momento adecuado es crucial; una cosecha temprana reduce la potencia, mientras que una cosecha tardía puede degradar los cannabinoides.
Tras el corte, los cogollos deben secarse y curarse.
¡Ahora viene el corte!
Utiliza una cuchilla afilada y limpia.
Cuelga las ramas boca abajo en una habitación oscura con ventiladores para que circule el aire.
Mantén la temperatura en torno a 18-21°C (65-70°F) y la humedad en 45-55% para evitar el moho.
8. Secado y curado:
El secado consiste en colgar los cogollos recortados boca abajo en una zona fresca, oscura y bien ventilada.
Un secado adecuado evita la formación de moho.
Tras el secado, el curado tiene lugar en recipientes sellados, lo que permite que la humedad se distribuya uniformemente.
Esto mejora el sabor, el aroma y la potencia.
Lento y constante se gana la carrera.
Los cogollos deben partirse, no doblarse, cuando estén listos para el curado.
El curado se realiza en tarros: ábrelos a diario durante una semana, y luego semanalmente.
Es como envejecer el vino: los sabores se desarrollan con el tiempo.
9. Producto final:
Tras el curado, el cannabis está listo para el consumo.
Según tus preferencias, puedes fumarlo, vaporizarlo o utilizarlo en comestibles.
Cada cepa ofrece efectos únicos debido a su perfil de cannabinoides y terpenos Comprender estas etapas es crucial para cultivar cannabis con éxito.
Un cuidado adecuado, desde la germinación hasta el curado, garantiza cogollos de la mejor calidad y una experiencia gratificante tanto para cultivadores novatos como experimentados.